Fogonazo: acompañar la menopausia como parte de la justicia reproductiva

Por Aurinés Torres Sánchez, EdD, MPHE
Educadora popular | Aula Comunitaria PR

El Proyecto Fogonazo nació de una necesidad urgente y, a la vez, profundamente invisibilizada: hablar de la menopausia desde una perspectiva feminista, interseccional y situada en nuestras realidades boricuas. Entre enero y junio de 2025, con el apoyo de la Fundación de Mujeres en Puerto Rico, comenzamos a desarrollar este proyecto con el objetivo de que las personas que transitan procesos menopáusicos cuenten con acompañamiento educativo y herramientas decoloniales para vivir esta etapa de forma digna y saludable.

Desde Aula Comunitaria PR entendemos que la menopausia no es solo un asunto de salud individual, sino parte del continuo de los derechos sexuales y reproductivos a lo largo de la vida. Sin embargo, históricamente ha sido tratada como un tema menor, silenciado y patologizado, especialmente cuando ha sido secuestrada por prácticas mercantilistas que reproducen el racismo antinegro, el clasismo, el edadismo, el capacitismo y la transfobia. Fogonazo surge como una respuesta colectiva a ese vacío.

Con la subvención de la Fundación de Mujeres, nos trazamos dos iniciativas principales. La primera fue reproducir y hacer accesible la herramienta educativa “Fogonazo: un juego para dialogar y aprender sobre la menopausia”, dirigida a organizaciones y colectivos comunitarios que trabajan con personas menstruantes diversas. Al cierre de junio de 2025, logramos completar 25 ejemplares del juego y avanzar significativamente en otros 50 que continúan en proceso. Además, más de 15 organizaciones ya han expresado interés en recibir la herramienta y la orientación correspondiente.

La segunda iniciativa fue desarrollar y ofrecer ciclos educativos sobre menopausia desde una perspectiva feminista interseccional. Este ha sido el primer currículo de menopausia que desarrollamos en Aula Comunitaria PR, y también uno de los más desafiantes. La información y experiencia previa sobre la menopausia desde un lente decolonial es nula o escasa, por lo que el proceso ha requerido una labor intensa de investigación, creatividad y reflexión colectiva a nivel local, regional e internacional.

El primer ciclo educativo comenzó en junio de 2025 en Adjuntas, con la participación de personas menstruantes vinculadas a organizaciones comunitarias de la zona rural-montañosa. Las sesiones se han desarrollado desde la educación popular, priorizando el diálogo, los sentipensamientos, la reflexión y la propuesta colectiva sobre nuevas formas en que queremos vivir esta etapa de la vida. 

Uno de los aprendizajes más importantes ha sido reconocer que acompañar la menopausia en el contexto actual de Puerto Rico requiere ritmos más humanos y prácticas reales de cuidado colectivo. Quienes facilitamos los espacios y quienes participan en ellos estamos atravesades por múltiples crisis —geopolíticas, sociales y personales— que también se sienten en el cuerpo.

Hemos tenido que ajustar calendarios, abrir más espacios para nombrar cómo nos sentimos y ser muy intencionales en sostenernos con gentileza. Lejos de ser una debilidad, estos ajustes han fortalecido el proceso y han reafirmado que el cuidado no es un añadido, sino el centro del trabajo.

También hemos aprendido que, aunque muchas organizaciones aún no reconocen la menopausia como una prioridad, existe una apertura creciente cuando se presenta como lo que es: un asunto de salud, dignidad y justicia, más allá de la fertilidad que culturalmente se nos impone.

Fogonazo ha sido un proceso de creación profunda y colectiva. Lo que se está gestando va más allá de un proyecto educativo: es una apuesta por ampliar el marco y el lenguaje de los derechos sexuales y reproductivos en Puerto Rico, integrando la menopausia como un territorio legítimo de acompañamiento, saberes y autonomía.

De cara a los próximos meses, continuaremos fortaleciendo el diálogo con organizaciones comunitarias, ampliando el acceso a la herramienta Fogonazo y evaluando los ciclos educativos para seguir afinando el currículo. Sabemos que los tiempos que vivimos no son fáciles, pero también sabemos que sostener espacios como este es una forma concreta de resistir, cuidar y transformar.

Apoyar proyectos como Fogonazo es apostar por una justicia reproductiva verdaderamente integral: una que acompañe a las personas menstruantes en todas las etapas de su vida, con dignidad, información y cuidado colectivo.

En la Fundación de Mujeres en Puerto Rico nos honra acompañar a Aula Comunitaria por segundo año consecutivo, reconociendo el valor transformador de proyectos como Fogonazo. La menopausia continúa siendo un tema poco discutido y escasamente atendido desde la educación y las políticas públicas, a pesar de que forma parte del continuo de los derechos sexuales y reproductivos. Para nosotras, los derechos humanos no tienen línea de tiempo ni fecha de caducidad: la educación y el acompañamiento son necesarios en todas las etapas de la vida. Durante demasiado tiempo, los cuerpos feminizados y los procesos que atraviesan han sido silenciados o relegados al ámbito privado. Invertir en proyectos como este es afirmar que la justicia reproductiva incluye también la menopausia, y que la educación popular sigue siendo una herramienta fundamental para dignificar, visibilizar y transformar esas experiencias.